La única carrera que debo ganar, es contra mi misma.

 

No sé si porque mi “Au Pair Life” está en sus últimos momentos, pero mi vida es más relajada y gracias a eso la motivación y el tiempo para escribir ahora son más.

Hace muchos años…

…cuando era niña soñaba con ser artista, quería trabajar en la radio y también escribía mis “historias” para, según yo, publicarlas algún día. Recuerdo muy bien que grababa mis programas de radio en mi grabadora, de esas viejas que usaban cassette. Ponía música de fondo y hablaba con mi audiencia sobre cosas de las que una niña de 9 años seguramente no tenía idea. Recordarlo es bonito, pensar que escuchaba a esos locutores cada día con la esperanza de estar en su lugar algún día para después hacer de las mías en mi cuarto como si fuera real…

…y lo fue

Canté, actué, bailé. Mis papás ahí, sin el dinero, pero con todo el esfuerzo del mundo para poder ayudarme a hacer lo que más quería en la vida. Cuándo actué, cuando canté, cuando viajé a la ciudad de México a concursos, cuando me llevaban a ferias y presentaciones para cantar y actuar y hacer mis ilusiones realidad aunque sea cada fin de semana. Siempre ahí para mi. No habrá sido fácil ser mi mamá o mi papá. Se merecen el mayor premio del mundo.

Conforme fui creciendo, soñaba con el día de mi graduación, quería estudiar una carrera y graduarme con todos mis amigos. Para muchos habrá sido lo normal.

Para mi fue mucho más que eso.

Durante la universidad, muchas veces no estuve segura de que lo lograría, no sabía si iba a sobrevivir toda la carrera o si iba a tener que dejarla por no poder terminar de pagar.

Pero me gradué y ejercí haciendo lo que tanto quería desde niña: radio, y aunque después me di cuenta que necesitaba algo más, lo disfruté demasiado mientras lo hice.

Debo admitir que me molesta mucho (aunque posiblemente no debería) ver a gente que conozco quejándose de su situación y cerrándose las puertas de la felicidad ellos mismos. Maldiciendo el lugar en donde viven y viendo lo negativo de todo lo que sucede en sus vidas. Enfocándose en lo que no tienen y en lo malo que conforma lo que si tienen. Me molesta porque no hay excusa o justificación alguna para ese comportamiento. No es mi intención calificar el comportamiento/pensamientos/actitudes de otras personas, pues vaya que muchas de las mías no son de lo mejor. Lo único que pretendo al mencionar esto, es explicar que cuando me dicen el porqué de eso, pienso dentro mío, ¿acaso sabes lo que otros hemos tenido que pasar? mira en donde estoy, lo que he logrado, sobrepasado y mira en donde estoy, cómo vivo, la gente que me rodea, las situaciones positivas, y lo mal que estaría si mi mentalidad en mis momentos negros hubiera sido diferente. Claro que son muy pocas las personas que saben cómo en realidad ha sido mi vida, mi situación y la de mi familia (quienes por cierto se merecen más de mil medallas de ORO!)

El día que nosotros entendamos que nuestros problemas no son tan grandes como pensamos, que eres tú mismo quien se cierra las posibilidades (muchas veces sin darte cuenta), que tu pensamiento es el arma más poderosa que puedes usar a tu favor o en tu contra, ese día tu vida cambiará y será el día que marcará el resto de tu vida.

Cuándo me miro en el espero me doy cuenta que, por más competitiva que sea, la verdadera competencia está conmigo misma, empieza con la persona con la que me despierto todos los días, con la que desayuno, almuerzo, ceno, ejercito, me baño y me voy a la cama de nuevo. La que me hace soñar, la que me aterra con sus pensamientos, la que me deslumbra con sus ilusiones, la que me hace reír y llorar, la única que me recuerda que éste es el cuerpo, EL ÚNICO CUERPO,

                       dentro del que voy a vivir el resto de mis días.

Con la que voy a convivir, la única relación que es para siempre desde que nací, hasta el día que me muera.

La pregunta es ¿cómo quieres llevar esa relación?

No importan las circunstancias, es la única que tienes, independientemente de los seres amados que te rodean, que son incondicionales y que te aman, la relación contigo mismo es la más importante.

Probablemente se escucha trillado, pero si lo analizas desde el fondo de tu corazón, la realidad es que los únicos pensamientos con los que tienes que lidiar día a día son los tuyos, las únicas ilusiones por las que puedes luchar son las tuyas, las únicas derrotas de las que te puedes levantar son las tuyas, y las únicas tristezas que puedes superar son las propias. Por supuesto que podemos luchar por otras personas, por seres amados… pero al final son ellos mismos los que también podrán hacer el verdadero cambio para sus propias vidas.

Es cierto que como dije anteriormente, hay momentos en la vida en los que nos podemos convertir en nuestros peores enemigos y en vez de ayudarnos a nosotros mismos, nos aventamos a un hoyo sin salida del cual nadie nos va a poder sacar… bueno, no nadie, si hay alguien que podría, nosotros mismos, pero dejemos a un lado el tema de las puertas que el dinero te puede abrir y veamos las cosas desde otra perspectiva. Menciono esto porque aquí estoy y no tenía el dinero, entonces me tuve que enfocar en lo que si tenía, las ganas, los sueños, la salud para luchar por aquello que quería.

Ahora me voy a enfocar en lo interno. Posiblemente no crees ser capaz o no consideras tener las aptitudes que se necesitan para aquello que quieres lograr, estás nervioso e inseguro ante esa situación y tu confianza cae poco a poco hasta llegar más allá del suelo. Olvida esa imagen por un momento y concéntrate en lo que quieres lograr, en la situación que tienes que sobrepasar para llegar al otro lado de tu meta.

Entonces pensemos lo siguiente:

¿Quieres lograr algo?

Qué tal que imaginas a alguien que admires mucho, alguien que te inspira con su manera de ser y de actuar, piensa ahora ¿cómo lo haría esa persona?

No tiene nada de malo tomar las cosas buenas de los demás, sobretodo si es alguien que admiras, simplemente cuidemos el hecho de permanecer AUTÉNTICOS y tomar esas actitudes para adaptarlas a NOSOTROS, no tratar de convertirte en alguien más.

Así, cuando mires hacia atrás, no verás las cosas que pudiste haber hecho, las personas que pudiste haber conocido, las vidas que pudiste haber cambiado, las experiencias que pudiste haber vivido. Más bien verás todo aquello que si decidiste hacer, los riesgos que decidiste tomar y la felicidad que ganaste con cada uno de los miedos que decidiste sobrepasar.

Daf Wejebe

 

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